Doscientas marcas, cuatro pabellones y un patrón sorprendentemente coherente entre fabricantes europeos. La tendencia más sólida no fue tecnológica: fue formal.
Vuelven los lineales finos
Después de una década dominada por luminarias gruesas y cuerpos visibles, los lineales finos (12-16 mm de altura) reaparecen como gesto principal. Italia y Alemania empujan en esta dirección, con perfiles de aluminio anodizado o latón cepillado de aspecto casi joyero.
Suspensiones largas, muy largas
Las suspensiones de 2-3 metros que veíamos en restaurantes hace cinco años se han multiplicado. Ahora aparecen en oficinas, lobbies y residencial. El gesto: una línea continua que organiza el espacio sin necesidad de mobiliario.
Madera natural
Tres de los stands más destacados (Flos, Vibia, Davide Groppi) presentaron familias con cuerpo de madera. No como acabado decorativo, sino como material estructural. Un giro consciente hacia un lenguaje menos industrial.
Lo que NO vimos
Sorprendentemente poco IoT y casi ninguna referencia a inteligencia artificial. Donde el sector tech presume de "smart everything", la industria de la iluminación parece haber decidido que la prioridad vuelve a ser la luz misma — su calidad, su gesto, su material.
El proyecto técnicamente más avanzado no se notaba. El comercialmente más ruidoso se olvida en tres meses. El bonito permanece.
Nuestra conclusión: el sector se está reconciliando con su propia disciplina. Después de años persiguiendo features y conectividad, vuelve a interesarse por lo que un arquitecto siempre supo: la luz tiene que ser bella antes de ser inteligente.